Elegí el recipiente que quieras y llenalo con tus perlas. Recomendamos recipientes de más de 10 cm de diámetro y una capa de al menos 5 cm de perlas.
Siempre que sea posible, elegí materiales resistentes al calor, como vidrio grueso, cerámica o metal. También podés usar otros materiales, como madera, plástico o vidrio fino, pero requieren mayor supervisión, recipientes más amplios y especial cuidado para mantener la llama alejada de los bordes y de cualquier elemento inflamable o que pueda dañarse con el calor.
¿Cuántas perlas necesitás?
Como referencia rápida:
Capacidad del recipiente en ml ÷ 2 = gramos de perlas
Por ejemplo, un recipiente de 300 ml necesitará aproximadamente 150 g de perlas.
No es necesario llenarlo hasta el borde. Dejar unos centímetros libres permite que la llama quede dentro del recipiente y suele dar un resultado visual más lindo.
Insertá el pabilo directamente entre las perlas, dejando al menos 5 cm enterrados para que se mantenga estable a medida que la cera se derrite. Por encima de las perlas debe sobresalir como máximo 0,5 cm.
Usá siempre el pabilo incluido con tus perlas, ya que fue seleccionado para ese tipo de vela.
Mantené cada pabilo a más de 5 cm de los bordes y de cualquier objeto decorativo. Si incorporás elementos inflamables o sensibles al calor, como flores de tela o plástico, dejalos a 10 cm o más del pabilo.
Si usás más de un pabilo, dejá al menos 10 cm entre ellos y asegurate de que los más cercanos al borde mantengan una distancia superior a 5 cm.
Insertá el pabilo directamente, sin ojalillo y sin fijarlo al recipiente. De esta manera, si el pabilo pierde estabilidad durante el uso, puede caer sobre las perlas y apagarse. Esta es una de las características de seguridad propias de este tipo de vela.
Una vez colocado, encendelo y disfrutá tu vela. Como con cualquier vela encendida, mantenela siempre bajo supervisión.
TIP: El largo del pabilo influye en el tamaño de la llama: cuanto más sobresalga, más grande será. Si preferís una llama más pequeña, simplemente recortalo.
Podés apagar y volver a encender tu vela todas las veces que quieras, sin cambiar nada. Esperá a que la cera se enfríe y solidifique antes de manipularla.
Cuando quieras renovar la vela o el pabilo se haya consumido, retiralo junto con el bloque de cera que se formó a su alrededor. Acomodá las perlas que quedaron sueltas e insertá un nuevo pabilo siguiendo las indicaciones del paso 2.
Si parte del pabilo anterior quedó sin consumir, también podés volver a utilizarlo: simplemente dalo vuelta o recortalo para dejar la parte en buen estado hacia arriba, respetando siempre la medida recomendada sobre las perlas.
Las perlas pueden reutilizarse, cambiarse de recipiente, combinarse o guardarse para otra ocasión. Incluso el bloque de cera que retiraste puede volver a aprovecharse: más abajo te contamos cómo reutilizarlo.
Podés usar tus velas en perlas directamente sobre agua. Para un resultado más estable, recomendamos colocar una lámina de acetato transparente sobre la superficie, cubriéndola hasta el borde o lo más próximo posible.
Usá aproximadamente 2/3 de agua y 1/3 de perlas, formando una capa de al menos 5 cm de perlas. Vertelas lentamente, en forma de lluvia sobre la superficie, para que se distribuyan de manera uniforme. Es normal que algunas perlas se hundan.
Colocá el pabilo siguiendo las mismas indicaciones de tamaño, cantidad y distancia que mencionamos en los pasos anteriores.
Siguiendo estas instrucciones, nuestras velas fueron testeadas durante 8 horas de uso continuo. También podés utilizarlas sin acetato, pero recomendamos hacer una prueba previa y adaptar la cantidad de agua y perlas al recipiente y al tiempo de uso.
No recomendamos mantener las perlas en contacto con el agua durante más de 12 horas.
Después de usarlas, podés retirar las perlas con una cuchara o pasarlas por un colador de malla fina. Dejalas secar completamente al aire sobre un paño absorbente antes de volver a usarlas o guardarlas.